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Un extraño objeto intriga a los astrónomos por sus ráfagas de energía

Lo descubrió desde Australia un novel valor de la astrofísica

hace 10 mese(s)

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A medida que la ciencia astronómica avanza las sorpresas que llegan del espacio exterior conmueven más a los científicos. Si el año pasado el Omuamua desató el debate sobre la posibilidad de que nos hayamos topado con el primer objeto volador construido por una civilización extraterrestre, en este 2022 ya empezaron a aparecer los candidatos a fenómeno astronómico polémico del año. 

El primero apareció a fines de enero, pero los debates y sesudos esfuerzos de los astrónomos por definirlo continúan imparables hasta nuestros días. Se trata de un objeto desconocido que intriga a la ciencia no por sus dimensiones o características morfológicas, todavía, sino por su extraño poder. 

Lo descubrió desde Australia un novel valor de la astrofísica. Se llama Tyrone O’Doherty y es estudiante de la Universidad de Curtin. O’Doherty, mientras rastreaba ondas de radio en el cielo con el telescopio Murchison Widefield Array (MWA) mediante una técnica que él mismo ha desarrollado, descubrió una señal marcadamente inusual. Correspondía a un objeto que emitía una enorme cantidad de energía tres veces cada hora. 

Bueno, la palabra objeto resulta algo peyorativa, pues sus dimensiones, según los primeros cálculos, son algo inferiores a nuestro sol. Pero en términos astrofísicos no resultan del todo gran cosa, dadas las enormidades que se hallan en el cosmos infinito. Valga recordarlo, nuestro sol tiene algo más de 696 mil kilómetros de radio, es decir, 100 veces mayor al de nuestro planeta Tierra.   

Lo cierto es que, el miércoles 26 de enero de este 2022, un equipo de científicos liderado por la astrofísica Natasha Hurley-Walker, de la mencionada universidad australiana, admitió a la revista Nature que aún no lograban entender la naturaleza de este “objeto” intermitente. Señalaron que era diferente a todo lo que se había observado hasta ahora. 

Ante el desafío, los científicos empezaron a presentar algunas hipótesis sobre su posible naturaleza. Por ejemplo, como primera posibilidad, consideran que bien podría tratarse de una estrella de neutrones o de una enana blanca con un campo magnético extremadamente potente. 

Una enana blanca es un remanente estelar que se genera cuando una estrella de masa menor que 10 masas solares ha agotado su combustible nuclear, y ha expulsado mucho de esta masa en una Nebulosa. Mientras que una estrella de neutrones es un tipo de remanente estelar resultante del colapso gravitacional de una estrella supergigante masiva después de agotar el combustible en su núcleo y explotar como una supernova. 

 

Pero por ahora no está confirmado que sea la una o la otra. Y ese extraño “objeto” rota en el espacio y envía un potente haz de radiación durante un minuto cada 20 minutos. Durante ese minuto, según han descrito los científicos que lo han observado, resulta una de las fuentes de radio más brillantes del cielo. “Aparecía y desaparecía durante nuestras observaciones. Ha sido algo completamente inesperado, e incluso un poco escalofriante para un astrónomo porque no hay nada conocido que se comporte de esa manera”, declara con esa evidente dosis de emoción Hurley-Walker en un comunicado de la universidad australiana.

El “objeto” de notable poder energético se encuentra a 4.000 años luz de la Tierra. Se trata de una distancia que se considera cercana en términos astrofísicos. Tal es así que Hurley-Walker dice al respecto que este intrigante astro “se halla en nuestro vecindario galáctico”.

Lo novedoso



Ahora bien, vale marcar exactamente los detalles que sorprenden a los entendidos, dado que varios otros sorprenden a los legos. Según explican en su artículo Hurley-Walker y su equipo, los objetos que aparecen y desaparecen del cielo no son algo excepcional. Fueron observados en muchas más ocasiones y los denominan objetos transitorios: “Cuando estudiamos objetos transitorios estamos viendo la muerte de una estrella masiva o la actividad de los restos que la estrella deja”, explica Gemma Anderson, igualmente una de las autoras del artículo científico.

Los objetos transitorios lentos —como las supernovas— suelen aparecer en el curso de unos días y desaparecen al cabo de unos meses. Los objetos transitorios rápidos, como un tipo de estrella de neutrones denominado púlsar, se encienden y apagan en milisegundos o segundos.

Lo que les parece realmente extraño de este objeto destacado en la revista Nature es que se encendiera durante un minuto y fuera extremadamente brillante. Por esa característica los científicos consideran que “el objeto” posee un campo magnético extremadamente potente.

“Es emocionante que la fuente que identifiqué el año pasado se haya convertido en un objeto tan particular”, señala en tono festivo Tyrone O’Doherty, el descubridor del fenómeno. Tyrone actualmente se halla cursando un doctorado en la universidad de Curtin.

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Por su parte, Natasha Hurley-Walker también abre la posibilidad a lo que significaría un avance adicional para la astronomía mundial: las observaciones realizadas concuerdan con un Objeto Astrofísico Teórico (OAT). Un OAT es aquel objeto que no ha sido observado todavía, pero suma todas las posibilidades de existencia en función a parámetros de formación en las diferentes galaxias ya estudiadas.  

Este posible OAT es denominado en los manuales como “magnetar de periodo ultralargo”. “La existencia de esta estrella de neutrones que gira lentamente ha sido predicha teóricamente. Nadie esperaba detectar una directamente porque no esperábamos que fuera tan brillante”, explica. 

“Hay algo que está convirtiendo la energía magnética en ondas de radio de una forma mucho más efectiva de lo que habíamos visto antes”, señaló la astrónoma. Mientras tanto su equipo sigue pendiente de este objeto para comprobar si vuelve a encenderse para que otros telescopios del hemisferio sur puedan apuntar hacia él.

Paralelamente, la científica planea revisar los archivos de observaciones del telescopio MWA para intentar el hallazgo de objetos similares que hubieran podido pasar desapercibidos. “Más detecciones dirán a los astrónomos si se trata de un evento único y raro o de una vasta población nueva que nunca habíamos notado antes”, prosigue.

Hurley-Walker también está ahora monitorizando el objeto con el MWA para ver si se vuelve a encender. “Si lo hace, hay telescopios en todo el hemisferio sur e incluso en órbita que pueden apuntar directamente a él”, explicó. 

No está nada mal para haber empezado el año. A ver qué nuevas sorpresas nos trae el cosmos en los nueve meses que le restan a este 2022.