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Donato Espinoza: ‘La preservación y el respeto a los instrumentos es esencial’

Durante la cuarentena, el charanguista potosino trabajó en su nuevo disco,

hace 1 mese(s)

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El rasgueo de Donato Espinoza, el “maestro del charango”, animó la mañana del viernes en La Razón Radio, dirigido por los periodistas Rubén Atahuichi y Jorge Castel. El músico aprovechó la ocasión para recordar su trayectoria, opinar sobre el folklore actual y compartir algunos temas.

“Espinoza fue uno de los primeros en darle vida electrónica al charango y causó polémica”, dijo Castel para invitarlo a contar su historia.

“Tuve la oportunidad de conocer, en Europa, un luthier que hacía instrumentos. Uno de ellos, en Alemania, hacía charangos y mandolinas. Al terminar de construir una mandolina, el señor puso un micrófono a la mandolina, luego probamos con un charango, y de ahí viene la idea”.

Al llegar a La Paz, en los ‘80,  junto a Juan Achá, constructor de charangos, Espinoza instaló el micrófono en su instrumento. En un festival en la Casa de la Cultura presentó Espinoza su charango electroacústico en medio de polémicas: algunos charanguistas, como Alejandro Cámara, cuestionaron el uso de la tecnología en el instrumento musical boliviano.

En medio de su relato, el compositor de grandes éxitos como Atardecer y Presentimiento, junto a su charango Achá, tocó la cueca Lejos de ti.

Recuerdos

“¿Cómo llegó a Savia Andina?”, preguntó Atahuichi.

“Tuve que escoger entre irme a Buenos Aires y quedarme para estar con Savia Andina. Me fui a estudiar, a aprender, y tres años más tarde me recibieron”.

Con el grupo grabaron, a partir de entonces, más de 10 discos. Espinoza también se ocupó, en algunas ocasiones, de la producción.

Formó parte de Savia Andina durante 16 años. “Luego tuve mucho trabajo con la productora y tuve que dejarlo. Hoy los voy a ver al teatro”, contó.

Nuevos talentos



“¿Cómo ve a los nuevos charanguistas, qué les está faltando? ¿Hay talentos jóvenes que llegan a su estudio?”, preguntó Castel. “Estamos en buen camino. Le damos mucha más importancia a la interpretación. Hay chicos muy prometedores”.

Los festivales de Aiquile, señaló Espinoza, promueven mucho a los nuevos talentos. Él fue, en su momento, el primer ganador de este evento.

“Tenemos que forjar en La Paz estos festivales. Tenemos que reclamar a las alcaldías, al ministerio, a que tengan más empatía en promover y generar estos eventos. Hay gente muy talentosa, se necesitan los espacios correspondientes”, dijo.

“Además, la preservación y el respeto a los instrumentos es esencial. Hemos estado pisando en falso este tiempo. Es importante decir que el charango es boliviano, de Potosí. Una institución debería acercarse al ministerio y hacer las gestiones para establecer nuestros orígenes”.

“El gobierno actual y los nuevos alcaldes y gobernadores tienen que apoyar más. Tenemos que darle vida a la cultura, no puede ser que tengamos un solo edificio de ministerio de Culturas”, reclamó Espinoza.

Proyectos

“¿Cómo se está proyectando en la actualidad?”, preguntó Atahuichi para saltar a su carrera actual. “Desde el anteañopasado empecé a no escoger dónde voy a tocar, sino esperar a que la gente me pida y diga dónde”, contestó Espinoza.

“Así hemos empezado a tocar en barrios, en boliches pequeños, con buena aceptación y a la gente le gusta. Estuve tocando con Franz Valverde en la guitarra”, comentó en referencia su colega artista conocido por tocar la guitarra “muyu muyu”, dos guitarras en una sola que la voltea para producir sonidos diferentes.

“Me gusta tocar el charango barítono”, dijo, y volvió a tocar mientras Castel puso la voz a Charanguito, tema cochabambino: “Por esa ingrata, por su cariño/ me estoy muriendo/Tus cuerdas desafinadas/ suenan en mi corazón”.

Durante la pandemia, Espinoza produjo nuevas canciones relacionadas a los sentimientos que provocó el COVID-19. “También estuve trabajando en temas propios para un nuevo disco (Por fin) que saldrá pronto”.

Por ahora, Espinoza se resguarda en casa, donde produce música y recupera viejas composiciones. Antes de la pandemia había estado asistiendo a peñas y presentaciones de manera personal.

Donato Espinoza, nació en Potosí, en octubre del año 1962.  Estudió música en Bolivia y Argentina. Se inició en la Escuela Nacional de Folklore Mauro Núñez, estudió en el Conservatorio Nacional de Música y la Escuela Nacional de Folklore en Bolivia. Fue integrante de varios grupos, como Nayra, Lo Runas, Luz de Ande, Unaymanta, Savia Andina, entre otros. Incursionó también en el jazz grabando como solista una serie de discos. Hizo colaboraciones con distintos artistas.


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