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¿Volverá El Alto a la izquierda?

hace 4 mese(s)

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Lejos quedó el histórico triunfo de Soledad Chapeton que a finales de marzo de 2015 cuando con 54,2% del apoyo alteño arrebataba a MAS su bastión histórico como lo es la Alcaldía de El Alto, por primera vez una mujer llegaba al cargo dándole a la derecha el control de la más joven y revolucionaria ciudad Bolivia. Este escenario que también fue por el voto castigo a Edgar Patana del MAS que tenía una gestión muy manchada por la corrupción, hoy ya no existe, en marzo de 2021 la izquierda volverá a gobernar El Alto, ¿o no?.

El incumplimiento de sus promesas de campaña, la inseguridad ciudadana, falta y paralización de obras con irregularidades como las que acusaba a sus predecesores, planillas infladas con gente de su partido donde muchos no eran alteños -asesores y empresas que venían desde su partido-, escándalos de su entorno y la constante intromisión de su jefe, Samuel Doria Medina (Un superalcalde que no conocía la realidad propia del lugar) , no solo minaron su figura sino lo llevaron a perder el control del Concejo Municipal, cuya mayoría había tenido holgadamente con su triunfo.

Pese a que la derecha mediante sus medios hegemónicos quisieron mantener a flote la figura de su política triunfadora -fue nombrada personaje del año en 2015 y 2016- , la caída en picada de Chapetón fue sostenida, llevandola a ser la burgomaestre con la mayor desaprobación en 2020 con el 78 %, en 2019 era del 77%, en 2018 con el 72%, 2017 con 64 %, y al año de haber entrado en gestión ya tenía una desaprobación de 52%. En los cinco años al frente del municipio su aprobación se mantenía entre el 28% y 35 %.

El gobierno de derecha de Unidad Nacional en El Alto fue aplazado ya hace mucho, previo a los actos de 2019 donde la burgomaestre fue acusada por su pueblo de parcializarse con el gobierno de facto de Jeanine Áñez, (aliada de su partido) que asesinó a más de una decenas de alteños en la masacre de Senkata, a eso se sumó la pésima gestión en común de la pandemia del coronavirus, que hizo de la alcaldesa ya una candidata derrotada aún antes de anunciar que no iba a la reelección por estar esperando familia.



Otro pendiente de Doria Medina y su partido fue la creación de cuadros que puedan ser una continuidad de Chapetón, su actual candidato Henry Contreras no es un personaje que tenga algo del arrastre de su predecesora. Unidad Nacional hizo en una gestión lo que Áñez en once meses, logrando el rechazo de la mayoría al proyecto de derecha.

Al frente las cosas parecían inmejorables con una votación superior en El Alto al 75% en las ultimas elecciones nacionales que llevaron a Luis Arce y a David Choquehuanca al poder, se perfilaba una fácil recuperación del gobierno municipal alteño, es por eso que hubo hasta 27 precandidatos por el MAS, el final se impuso Zacarías Maquera y la que era favorita de medios y la clase política en general, Eva Copa decidió ir por Jallalla La Paz, rompiendo así con su partido.

Pero ya existe un antecedente, según escribe el activista alteño Mario Durán en su blog: “en las elecciones generales de 2014, el MAS obtiene el 68,92% de los votos en el departamento de La Paz; en las elecciones municipales de 2015, pese a las denuncias de corrupción y el descontento de la ciudadanía alteña con la gestión de Patana, este es elegido como candidato a alcalde por una multitudinaria asamblea de movimientos sociales, sin embargo, es derrotado por Soledad Chapetón”, en esas elecciones UN sacaría el 54,2 contra 32,3 del MAS, mostrando así que el voto de rebaño no existe y que las personas buscan un proyecto más que una sigla, claro ejemplo las contundentes victorias de Evo Morales a contrapartida de las derrotas de Patana y la gran desaprobación a Chapetón.

Pese a esto parece ser un hecho de que supuestamente la izquierda volverá al poder con uno o otro candidato, no se pueden olvidar poderes fácticos como unas empresas constructoras con practicas no muy honestas y una negocio multimillonario del recojo de basura, que prácticamente son los dueños de la ciudad más joven del país desde inicios del milenio. La izquierda puede volver, sí, pero puede ser una izquierda que tiene en el oído a los operadores de la derecha que se vienen haciendo ricos a costa del pueblo alteño hace décadas y que pese a algunos esfuerzos del MAS de controlarlos, supieron mantenerse en el poder bajo las sombras.


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