Estudiantes de Cochabamba dejan alcohol y drogas y ahora protestan con el cutting

19 May 2017
IMAGEN ILUSTRATIVA FOTO: INTERNET

Los estudiantes están dejando atrás el consumo de drogas y alcohol como señal de protesta por los problemas que viven en sus hogares. Ahora, decidieron practicar el cutting en brazos, piernas y hasta en el abdomen.

Esa situación tiene alarmada a las autoridades de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de la Alcaldía de Cercado.

La directora de esa repartición municipal, Andrea García, dijo que de febrero a la fecha encontraron 69 casos de cutting en 20 establecimientos educativos de Cercado.

La semana pasada, en el plan de Mochila Segura, hallaron a seis estudiantes con lesiones en sus brazos, cinco eran mujeres.

Ayer, detectaron a cinco alumnos con heridas en sus brazos, piernas y abdomen en un colegio del Casco Viejo de la ciudad.

El cutting es el hábito de autolesionarse. Se lastiman porque no saben otra forma de expresar sus sentimientos. Se trata de adolescentes que liberan sus angustias emocionales cortándose los brazos, muslos o el abdomen con cuchillos, tijeras u otros. No buscan llamar la atención ni suicidarse, sino aliviar el dolor que sienten.

García informó que en las 20 unidades educativas que controlaron en el marco del plan Mochila Segura, solo hallaron un caso de un estudiante que tenía marihuana en su poder. Sin embargo, los casos de cutting son 69.

Explicó que están viendo que las prácticas de los adolescentes para protestar y expresar sus emociones, frustraciones y problemas han cambiado radicalmente. De la droga (marihuana y cocaína) han pasado a autolesionarse.

Entre 2015 y 2016, en los controles a los colegios hallaban drogas y alcohol.

“Antes los adolescentes canalizaban sus emociones a través de las pandillas, el consumo de drogas y bebidas alcohólicas. Ahora, esas prácticas quedaron en el pasado”.

La directora de la Defensoría sostuvo que en la mayoría de los casos, los estudiantes que se lesionaron indicaron que lo hacían porque es la única forma para protestar por los problemas que tienen en sus hogares.

Añadió que indagando un poco más, llegaron a la conclusión de que son adolescentes cuyos padres son separados y que esa situación les afecta demasiado, al punto que no pueden superarla y se lesionan para sentir un alivio a su dolor emocional.

García dijo que un estudio realizado recientemente en el país demuestra que 7 de cada 10 parejas terminan separándose por diversos motivos.

En Quillacollo, donde hasta el martes habían 24 casos, difiere mucho a lo que pasa en Cercado, ya que en ese municipio, los 19 estudiantes que fueron hallados con heridas el viernes, señalaron que practicaban el cutting porque sufrieron decepciones amorosas.

DESDE 12 AÑOS Los adolescentes que fueron detectados con lesiones tienen entre 12 y 17 años.

Tal como sucedió en Quillacollo, acá también se daban modos para ocultar sus brazos, piernas y abdomen para que sus padres no se den cuenta. Es por eso que solo lograron ser detectados en el plan Mochila Segura. De hecho, son los policías de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) y de otras reparticiones, quienes los descubren y dan parte a las autoridades de la Defensoría para que intervengan.

García señaló que los involucrados en esa práctica son abordados de forma individual.

NO TIENEN LÍDER A lo largo de los controles, las autoridades se dieron cuenta que los estudiantes que tienen lesiones lo hacen de forma individual y sin que el resto de sus compañeros lo sepa, lo que deja de lado la sospecha de algunas personas en sentido de que tienen un líder que los obliga a hacer ese tipo de lesiones.

“La semana pasada hallamos seis casos en una sola aula de una unidad educativa, pero los estudiantes (hombres y mujeres) ni siquiera eran amigos”, sostuvo García.

OBLIGADOS Informó que los 69 estudiantes reciben apoyo sicológico y social individual, pero, la ayuda también se extiende a los padres de familia.

“El tema debe ser abordado de forma integral. Hay casos en que tenemos que obligar a los padres de familia a que asistan a terapia con sus hijos”.

La Defensoría tiene una Escuela de Padres. Ahí, son enviados los progenitores para que ayuden a sus hijos a superar sus problemas y que ellos mismos también se “curen”. Opinión.

 

 

 

vc

 

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