Banner YPFB
El tiempo
     Santa Cruz

E Entrevista

José Alberto Gonzales: “Nos hemos acostumbrado a que algunos miembros del Ejecutivo nos pongan en entredicho y nos instruyan que hacer"

hace 6 mese(s)

,

El presidente del Senado, José Alberto  Gringo  Gonzales, revela en esta entrevista, los entretelones de la abrogación del Código Penal. Cree que ahora sí mermará la fuerza de movilización que tienen los políticos que rechazan la reelección de Evo Morales. Incluso, relata su sentimiento de frustración porque el trabajo de tres años ha quedado trunco y revela su molestia con algunos miembros del Ejecutivo que dan instrucciones a la Asamblea. Dice que Héctor Arce ha mantenido un “importante silencio” respecto al Código y critica a la ministra de Comunicación, Gisela López, por enviar un tuit en contra de todos los médicos y a la de Salud, Ariana Campero, por hacer declaraciones que perjudicaron la negociación.

Cuenta, además, que un primer equipo de abogados plagió partes importantes del Código por lo que se tuvo que empezar de cero.

¿Cuál fue el contexto de la decisión de abrogar el Código Penal?

Ha permitido  evidenciar que no se pudo con esa guerra durísima que desataron en contra del Código, una guerra de mentiras, que definitivamente terminaron doblegando al Código. Nos reuníamos con un sector y explicábamos, dejábamos satisfecho al sector, pero mientras solucionábamos uno, aparecían dos o tres de otro lado, como un incendio. Tú sofocabas un lugar, pero el viento hacía que se esparza por otro lado. Primero eran los médicos y los transportistas con dos artículos y claro, ya empezaron las mentiras, que te van a quitar tus bienes, que tus hijos no van a poder ir a la universidad  o penalizarán la militancia en iglesias, si eres de alguna congregación religiosa te van a meter preso.

El segundo momento de concesión fue cuando se decidió la posibilidad de revisar cualquier parte del Código, pero tampoco alcanzó. Siguieron las movilizaciones,  las mentiras, y al final se impuso la consigna de la abrogación. Le comieron el corazón, le comieron la cabeza a la gente, fue una cuestión más emocional que racional. Y, empezaron a aparecer algunos atisbos en el sentido de que el Código en realidad era un pretexto, que detrás había otro tipo de manifestaciones y se decidió heroicamente  la abrogación.

¿Realmente faltó socialización, hubo una ausencia de debate, se puede admitir quizás un error en la génesis?

Este Código se vino trabajando hace tres años. En una primera etapa se trabajó con un equipo de penalistas bolivianos, más o menos un año y medio. Cuando estaba listo prácticamente para ingresar a la Asamblea, voy a tener que revelar algunas cosas, porque ya está bueno de que nos chicoteen, un grupo de abogados dentro del mismo Ejecutivo detectó que el Código tenía un montón de plagios, que se habían copiado tramos de códigos de México,  Argentina,  España. No somos abogados, Gabriela (Montaño) es médica yo soy periodista, hemos constituido equipos de  penalistas que sean los que nos vayan guiando. Hasta qué extremo llegó la grosería de estos plagios que incluso en el texto se mencionaban instituciones que en Bolivia no hay. Burdo, burdo.

Nuestras alarmas se encendieron, se tuvo que descartar ese proyecto y  ahí empezar de cero. Esto ha sido hace más o menos un  año y medio. Se constituyó un nuevo equipo y  se empezó a avanzar tomando los recaudos necesarios. Ahí recién diríamos empezó el trabajo de socialización, que fue muy intenso.

Nosotros hemos tenido más de un centenar  de reuniones con organizaciones, audiencias públicas en todos los departamentos, actividades donde convocábamos a colegios de abogados al foro. Lo que pasa es que en ese momento nadie nos tiraba bola; nosotros a veces teníamos que pedir a las universidades que manden estudiantes de Derecho para que el salón se llene porque a la gente seguramente no le importaba.

Yo sigo creyendo que ese artículo 205 como quedó al final era muy bueno porque ponía una serie de salvaguardas para el trabajo del médico y no dejábamos en desprotección a la ciudadanía que era el otro objetivo de este artículo; pero teníamos reuniones acá, pero sus bases rechazaban porque ya habían empezado a circular todas esas mentiras de que se les iba a quitar su título, que iban a ir presos en cualquier circunstancia.

En el caso de transporte el problema fue que cuando se convocaba  a un grupo de gente que se suponía que era el que representaba al sector, resultaba que el sector estaba tan atomizado que había  20 diferentes dirigencias. A las dos bancadas de oposición repartimos este documento; es mentira que ellos no lo conocían. Si no lo leyeron ya es otro tema.

También es justo mencionar que hubo mucha gente de la oposición a la que  le valió el mote de masistas porque estuvieron acompañando el Código, hicieron sus aportes. Un proyecto de ley cuando empieza a ser tratado se pone en el casillero de Diputados y Senadores, eso fue seguramente en febrero o marzo del año pasado; tuvieron el tiempo más que suficiente, pero seguramente muchos no lo leyeron.

Para nosotros es un poco frustrante, yo no lo consideraría un traspié, una derrota. Yo simplemente creo que es frustrante haber hecho semejante esfuerzo. El segundo equipo estuvo encabezado por el doctor Reynaldo Imaña que es uno de los mejores penalistas, un hombre muy reconocido, ya había participado en el equipo de (René) Blattmann, estuvo Giovanna Mendoza, Pilar Quintanilla. No es cierto que Gabriela (Montaño) y yo escribimos el Código, que vinieron venezolanos y cubanos, eso es completamente falso.

Lo que sí se hizo fue traer a un experto internacional para cuando se presentaba el Código en el interior,  como el doctor Alberto Binder, que es argentino, que es un penalista muy reconocido. A él se le mandó el Código ya una vez escrito para que haga sus comentarios; también a abogados de España y  Ecuador, para que nos den una mirada y todos coincidieron en que era un Código muy interesante, y sugerían algunos ajustes en algunos casos.

Hubo fuerzas de todo tipo que han hecho que este Código lamentablemente no funcione, quizás hubo errores en el proceso de socialización y hay que admitirlo. Cuando  salíamos junto con Gabriela (Montaño) decíamos “se terminó el negocio de los abogados”, la gente aplaudía, menos los abogados. Quizás esa sinceridad fue un elemento que nos jugó como búmeran.

¿No será entonces que el Código es un pretexto para protestar en contra del Presidente? o ¿no habrá habido un mal manejo de parte del MAS de la crisis?

Cuando derogamos el 205 y seguía la movilización y derogamos el 137 y seguía la movilización, decíamos que íbamos a  revisar el 293 y seguía la movilización, nos íbamos dando cuenta de  que  el Código no era el tema, había en el fondo otra agenda.

Hemos perdido prácticamente un año y medio de reuniones, de sesiones, centenares de horas perdidas para al final de cuentas llegar a la conclusión de que ese Código era una truchada (el primero que se redactó y que fue un plagio). Tuvimos que rehacernos, constituir un nuevo equipo. Es muy difícil después de estar prácticamente teniendo tu wawita y nace muerta; evidentemente nos ha ocasionado un trauma.

Hubo un momento en el que incluso Gabriela (Montaño) ya no quería seguir en el tema,  estaba  tremendamente desmoralizada por esa experiencia tan amarga de haber sido engañada. Todos los esfuerzos estaban concentrados para arrancar en enero. Nosotros no calculábamos otra cosa que no sea tratar de mejorar la justicia independientemente de lo que pueda pasar respecto a otros temas más vinculados a la repostulación del Presidente u otras cosas.

¿Quiénes eran los miembros del equipo que hicieron ese código plagiado?

No creo que sea saludable mencionar nombres ni nada, pero eran abogados  bolivianos.

¿Del Gobierno o era un equipo externo?

Seguramente con las mejores intenciones lo hacían. Se constituyó un equipo de abogados que trabajaban como consultores.

Se dice que el PNUD apoyó esa primera parte. ¿Es así?

Sí, pero ellos aportan básicamente recursos, con los cuales se puede contratar gente y organizar eventos de socialización, en esas cosas ayuda la cooperación, pero las decisiones en torno a quién se contrata o quién va a formar parte del equipo, esas ya son decisiones de la Asamblea.

 ¿Ustedes contrataron al primer equipo?

Totalmente, era gente que nosotros también la habíamos convocado y era gente en la que nosotros confiábamos.



Son tres años de estar considerando este Código. ¿Qué ha significado eso en términos económicos para el Estado?

Hemos echado mano de nuestros recursos, hemos usado cooperación en alguna parte para contratar algún profesional y después han sido recursos de la Cámara que igual los tenemos previstos para otro tipo de proyectos de ley, no es que ha habido una erogación extra. Hay alguna gente que dice que hemos gastado 18 millones de dólares, nada que ver. Los 18 millones eran para la implementación, para construir salas de audiencias, para comprar equipos de computación ultramodernos, para pasar a la oralidad, para la capacitación. Al no prosperar, obviamente de esos 18 millones ni siquiera los hemos visto, nunca llegaron.

¿Qué va a pasar con el Código, se va a redactar uno nuevo?

No puede haber un Estado que no tenga Código Penal, ese es el primer elemento. Hay un Código del  72, que ya tiene 45 años, es de la época de la dictadura de Hugo Banzer, es un código que tiene una lógica demasiado punitiva, muy persecutoria; los procedimientos apuntan siempre a que la gente termine en la cárcel. Aquí (nuevo Código) se han hecho diferentes procedimientos, hemos recategorizado las infracciones penales  en crímenes, delitos y faltas.

Hemos tenido un fuego amigo muy significativo, o sea gente que supuestamente debería estar contenta de alentar un código de estas características, pero que se ha sentido afectada, como los jueces (iban a ser sometidos a un sorteo) que son reyes chiquitos. Todo ese personal que se dedica  a hacer las notificaciones  son reyes chiquitos también. Iba a haber una oficina informatizada que por una cuestión de algoritmos se iba a definir cuándo iba a ser la audiencia. Cuando se ha visto que era un avance sobre esos cuellos de botella que hacen sufrir a la gente, se alertaron y ha sido la gente que quizá te ha hecho una guerra al difundir muchas de estas mentiras.

¿Va a haber uno nuevo?

Por lo pronto sigue en vigencia el Código Banzer. Es necesario hacer un código diferente, sí, creo que sí, es un código hasta anacrónico.

¿Pero estará en agenda en 2018?

Habrá que evaluarlo. En la medida en que podamos hacer esas valoraciones se va a ir definiendo la agenda, pero ahorita no estoy en condiciones de decir cuándo o cómo. Creo que va a ser fundamental que en este caso se involucre el Ministerio de Justicia, que el ministro Héctor Arce pueda tener un rol en este Código. Yo creo que va a ser importante que él diga lo suyo, seguramente ustedes lo han percibido, él ha tenido...

¿Críticas?

No sólo críticas, con críticas se puede mejorar, corregir, si no digamos elegantemente, un importante silencio, bueno, en fin. Va a ser muy importante que pueda acercarse al futuro intento que se vaya a hacer para la nueva construcción.

¿Usted cree que la gente sea tan desubicada en creerse todas estas mentiras  o es que realmente hay un malestar contra el Gobierno?

Probablemente. Cuando salió el fallo del Tribunal Constitucional hubo intentos de hacer marchas de protesta, de organizar movilizaciones que consideraban que no estaba bien aquello, eran concentraciones de pocos. Lo que se ha hecho es utilizar el Código como un caballo de Troya, pero en realidad por dentro venían los políticos que estaban descontentos con el fallo del Tribunal Constitucional y junto con esos políticos alguna gente que simpatiza con ellos.

Ahora que el Código ha sido abrogado, que no va a ser utilizado como pretexto, ahora se decantará el tema, se verá cuál es la fuerza de movilización y la capacidad de movilización que van a tener quienes estén en contra de la sentencia del Tribunal Constitucional. Ahora va a ser un tema de políticos, no va a ser gente asustada que sale a defender su casa, su título o que no le metan preso por ser religioso, o no le vendan droga a su hijo en la puerta del colegio, esas historias que han tejido.

No creo que esté mal que la gente proteste porque ha habido una sentencia que pone a Evo Morales como candidato en 2019, no creo que eso esté mal. Así como pasaron centenares de miles de personas apoyando a Evo  el 22 de enero, probablemente salgan otras personas a decirle que no lo apoyan, es parte del ejercicio democrático.

¿No habrá influido ese extremo grado de polarización al que también nos han llevado algunas declaraciones del Presidente, o las de la Ministra de Comunicación que denigraba a los médicos?

Coincido, nosotros como Asamblea nos hemos acostumbrado a que algunos miembros del Ejecutivo nos pongan en entredicho, que nos cuestionen y e incluso nos instruyan qué cosa tenemos que hacer. Hemos tolerado pacientemente ciertas cosas, me ha dolido que algún ministro me mande a consensuar a algún sector cuando nosotros ya habíamos consensuado, y que lo hagan públicamente teniendo nuestro número de teléfono. Me ha causado cierto grado de preocupación y por supuesto me causó una enorme molestia cuando estábamos tratando de hacer una red para encontrarnos con los médicos  y encontrar una solución, que salga un tuit que generaliza y diga que todos los médicos son unos ladrones y nos roban nuestra vida. Esas cosas no ayudaron, posiblemente no han sido los elementos que han provocado este desenlace, pero probablemente han  contribuido. Mientras de un lado estábamos buscando los consensos para encontrar los espacios para resolver los temas, hubo algunas intervenciones que iban a contrapelo; estamos terminando de hacer un laborioso acuerdo con el ministro Romero y del otro lado salía alguien a decir que ese acuerdo no se iba a respetar, eso nos ha generado dificultades extras. Yo sigo creyendo, soy de las personas que reconozco el derecho de la gente a protestar, pero hay límites; no es bueno seguir alimentando estas cuestiones que pueden desembocar en escenarios que sean piedra libre para manifestaciones que tanto hemos criticado y que tanto nos cuesta erradicar como el racismo, la discriminación. No creo que sean el mejor abono para construir una mejor sociedad, creo que se puede hacer política de otra forma. No es para vanagloriarme, pero creo que se puede  lograr formas de convivencia entre quienes tienen disidencias.   Seguramente nunca nos vamos a poner de acuerdo, pero no por eso voy a tratar de eliminar al otro.

¿Cree que el respeto del voto del 21F es un asunto cerrado para el debate, o usted cree que todavía se puede hablar del tema?

Está claro que en el momento en que la gente vota, que no está de acuerdo con que se modifique el artículo 168 de la Constitución, el 51,3% de la gente dijo no estoy de acuerdo, y el Tribunal Electoral le informa a la Asamblea los resultados. Qué hace la Asamblea, nada, no puede hacer nada. Si nosotros hubiéramos desoído los resultados, hubiéramos modificado el 168, eso hubiera sido no respetar el resultado del 21 de febrero. Aplicando el criterio que se usó en otros países como Honduras, Costa Rica, Nicaragua, no es que aquí se ha descubierto la pólvora, pero aquí es más favorable todavía, porque el artículo 256 dice clarito que cuando hay una convención o un Tratado como el de Derechos Humanos más favorable, se puede aplicar por encima de cualquier artículo de la Constitución.

Qué dice este tratado, que tenemos derecho a elegir y ser elegidos. Es el derecho que tienen estas personas, no sólo es Evo, sino Álvaro, Lucho Revilla, Rubén Costas, alcaldes, concejales, que pueden participar, tras el fallo del Tribunal Constitucional y nosotros tenemos derecho a elegir. La gente que ama a Rubén Costas o a Luis Revilla también lo va a poder elegir. En mi caso voy a poder seguir votando por el Evo porque creo que es el mejor Presidente; quien considere que no es así, votará en consecuencia. Además, se establecen otras restricciones como la nacionalidad, que no tenga condena penal, la salud mental, la edad, pero en ninguna circunstancia la carta hace referencia a los periodos.

¿Qué significa para un gobierno tan poderoso como el de Evo Morales, que durante 12 años prácticamente no ha retrocedido en nada o sólo en cosas pequeñas, que ahora tenga que retroceder?

 

No son cosas pequeñas, el TIPNIS, el gasolinazo.  Más allá de que el Código pueda haber tenido muy buenos tramos, en el futuro haya quizá que invertir un poco la metodología, sentar en una mesa de socialización cada uno de los puntos. Quizás eso pueda ser un mejor camino para poder encontrar la solución.

¿No habrá influido ese extremo grado de polarización al que también nos han llevado algunas declaraciones del Presidente, o las de la Ministra de Comunicación que denigraba a los médicos?

Coincido, nosotros como Asamblea nos hemos acostumbrado a que algunos miembros del Ejecutivo nos pongan en entredicho, que nos cuestionen y e incluso nos instruyan qué cosa tenemos que hacer. Hemos tolerado pacientemente ciertas cosas, me ha dolido que algún ministro me mande a consensuar a algún sector cuando nosotros ya habíamos consensuado, y que lo hagan públicamente teniendo nuestro número de teléfono. Me ha causado cierto grado de preocupación y por supuesto me causó una enorme molestia cuando estábamos tratando de hacer una red para encontrarnos con los médicos  y encontrar una solución, que salga un tuit que generaliza y diga que todos los médicos son unos ladrones y nos roban nuestra vida. Esas cosas no ayudaron, posiblemente no han sido los elementos que han provocado este desenlace, pero probablemente han  contribuido. Mientras de un lado estábamos buscando los consensos para encontrar los espacios para resolver los temas, hubo algunas intervenciones que iban a contrapelo; estamos terminando de hacer un laborioso acuerdo con el ministro Romero y del otro lado salía alguien a decir que ese acuerdo no se iba a respetar, eso nos ha generado dificultades extras. Yo sigo creyendo, soy de las personas que reconozco el derecho de la gente a protestar, pero hay límites; no es bueno seguir alimentando estas cuestiones que pueden desembocar en escenarios que sean piedra libre para manifestaciones que tanto hemos criticado y que tanto nos cuesta erradicar como el racismo, la discriminación. No creo que sean el mejor abono para construir una mejor sociedad, creo que se puede hacer política de otra forma. No es para vanagloriarme, pero creo que se puede  lograr formas de convivencia entre quienes tienen disidencias.   Seguramente nunca nos vamos a poner de acuerdo, pero no por eso voy a tratar de eliminar al otro.

Es nuevamente presidente del Senado. ¿Está contento o fue contra su voluntad?

Yo sinceramente hubiera preferido no estar este año en la presidencia por cuestiones familiares. Hubiera querido dar opción a otros compañeros. Estoy aquí por ciertos compromisos con el Presidente, a quien le guardo respeto, cariño, aprecio, no lo estoy haciendo por el placer de hacerlo. Mi familia no está muy contenta con la decisión. Yo tengo mi compañera desde hace 36 años, nos hemos casado a los 19 años  y hemos hecho todo juntos y de pronto ahora, cuando salgo en la mañana está durmiendo; cuando vuelvo en la noche está durmiendo, evidentemente te afecta.///


Notas Relacionadas