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Álvaro García Linera: “No hemos venido a caminar encima de flores, hemos venido a la guerra”

hace 5 mese(s)

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Sin que él lo diga así, ha marcado una diferencia personal con Evo Morales: mientras el presidente reivindica la posibilidad de ser reelegido sin límites -pese a la negativa del voto del 21-F-, él insiste en que no se repostulará. Ni siquiera aunque se lo exijan los movimientos sociales. Eso sí, Álvaro García Linera dice que él y Morales tienen en común que les inquieta la falta de conflictividad. 

Considerado el estratega de la cúpula palaciega, en un diálogo García intentó persuadir sobre la legalidad del fallo del Tribunal Constitucional que dio luz verde a Morales para buscar la reelección y, mirando el futuro, quiso explicar cómo tiene un plan político para la victoria, la derrota y la persecución política, si es que hay cambio de Gobierno. Incluso, para su muerte. Aquí un diálogo de más de hora y media.


¿Cómo evalúa este año que se va, y que ha terminado con cierta turbulencia social?

En lo económico, bueno, con un notable momento de superación y de mejoras. En lo político, un incremento de la conflictividad. Cerramos con un crecimiento mayor al 4%, que nos coloca cuatro veces por encima del promedio latinoamericano, que creció el 1%. Competimos para ganarle a Paraguay para ser el número uno en América Latina. En enero sabremos si lo superamos. Se nota en cosas muy prácticas.

La renta petrolera el año pasado fue de 1.700 millones de dólares, ahora vamos a cerrar con 2.000 millones, significa que hay un 14% más. Por ello, municipios y gobernaciones han recibido más dinero. Hay más contratos de empresas y hay más trabajo para albañiles, arquitectos, ingenieros, transportistas y generamos una dinámica expansiva. La agricultura tuvo un año extraordinario. Un incremento del 100% de la productividad del trigo, y 40% del maíz. En Santa Cruz, la frontera agrícola en las áreas cultivadas entre el 2016 y 2017 tuvo un incremento casi del 21%, casi 300.000 nuevas hectáreas producidas. Eso quiere decir que hay más alimentos, más ventas, más recursos y más ingresos para el productor.

El año cierra con un buen precio del petróleo, 58 o 59 dólares. Comenzamos con cerca de 48 o 49 a principios de año. Los ingresos por la venta de hidrocarburos a Argentina y a Brasil se han incrementado respecto al año 2016, calculo que un 25%. No hemos llegado a la cumbre de 2014, cuando teníamos petróleo a 100 dólares, pero frente a 16 dólares que fue el peor momento, hay un ascenso notable en 2017. El dato de las reservas internacionales: cerramos este año aproximadamente con $us 10.500 millones.

El año pasado cerramos con 10.000. Hay un incremento. El ahorro en el sistema bancario financiero en su conjunto, en 2015 y 2016 se mantuvieron congelados en 23.000 millones de dólares, buen número pero estancado. Estuvimos ascendiendo, y el 2017 estamos en cerca de 25.000 millones. Quiere decir que hay una recuperación muy importante en agricultura, en hidrocarburos, en minería, los precios del estaño, el plomo, la plata, el oro tuvieron una mejora entre el 7% y el 15% en sus precios el último año. Entonces, cerramos un buen 2017. Yo estoy seguro de que el 2018, sobre lo que se siembra, será mucho mejor; veo que hemos remontado los efectos de la crisis latinoamericana, los efectos de la crisis internacional. Bolivia ha remontado con un modelo muy exitoso de economía, que se ha puesto a prueba en tiempos de precios elevados de las materias primas, y ha resistido en tiempos de precios bajos, y nos dio el mejor crecimiento del continente.

¿Y en lo político?

Se han generado problemas. Hay una rápida y prematura politización de los conflictos por parte de dispersas fuerzas políticas que buscan en cada momento mecanismos para desgastar al Gobierno, para hacer perder iniciativa en distintos aspectos. Sin embargo, reconociendo esta conflictividad desatada, cuando uno hace el balance final de 2017 en lo político, tiene tres cosas importantes: nuevos tribunos para el Órgano Judicial, la habilitación del presidente Evo (Morales) para poder, de manera constitucional, optar al voto ciudadano en el año 2019, y tiene un fortalecimiento de las estructuras sociales en torno a sectores obreros, campesinos, al liderazgo del presidente Evo, que, al margen de la conflictividad, quedan como resultado final del año…

Dos de las cosas que apunta como resultados, en realidad, son muy polémicas.
Sin duda, y forman parte de la conflictividad de fin de año. Sin embargo, están ya definidas. Desde enero tendrá usted nuevas personas que dirigirán la justicia los siguientes seis años y tiene la habilitación de Evo como candidato, y estará junto a otros optando por el voto ciudadano el 2019. Pese al rechazo de algunos sectores, a la resistencia, el resultado final es este.

Hubo una elección judicial en la que el voto nulo, sin contar el blanco, superó el 50%, similar a lo ocurrido con los resultados del referéndum del 21-F. ¿Fue plebiscitaria esta cita en las urnas?

Eso quiso la oposición, convertir la judicial en un plebiscito, pero para que eso suceda tenía que estar la contraparte, el que se plebiscita. Eso no hubo. Ni Evo ni Álvaro mencionamos una sola palabra sobre los comicios por el Órgano Judicial. En 2011 hicimos un esfuerzo, ahora nada. Era un cumplimiento administrativo a lo que dice la Constitución Política del Estado (CPE), selección en la Asamblea Legislativa y luego la gente eligió a los tribunos.

¿Cuáles fueron los errores que no se deben repetir el 2018?

Coordinación entre ministerios y sectores sociales, que no siempre funcionan con la agilidad, versatilidad y la capacidad resolutoria y dan pie a problemas y conflictos. No hacer un seguimiento más minucioso de la administración burocrática del Estado. Se toman decisiones con mineros, campesinos, petroleros, o empresarios, pero la ejecución demora meses.

¿No vieron un mensaje del soberano expresado en el voto de esa elección, las judiciales?

Siempre hay mensajes, pero también cosas que no se deben sobredimensionar. No estaba Evo en la papeleta, no estaba nuestra bandera, no salimos en campaña, ni siquiera a pedir el voto. Era un tema administrativo. El que ve los resultados debe tener la lucidez científica de decir que hay mensajes, pero no los que creen.

¿Qué mensaje político?

Hay un bloque de malestar. No se lo atribuyo al voto nulo porque este tiene varios padres y varias madres. Una parte es la gente que no conocía cómo votar. Un reporte de un diario opositor que se fue a buscar un comentario de rechazo al Gobierno, relata cómo una señora en Achacachi estaba delante de la periodista y comenta que no sabe por quién votar. Su amiga le sugiere hacerlo “por toditos”. No decía quiero votar contra el Gobierno. Hay un pedazo, no sé cuánto de la población, que pertenece a este grupo. Otra gente que está disgustada con la justicia y otra parte, hay que darles el mérito, fue la organizada por los sectores conservadores, hay un pedazo que llega con esa campaña opositora, pero no es la totalidad. Además, hay un nulo histórico que bordea del 9 al 10%, son los que votarán así siempre, pase lo que pase. Un buen estratega se conoce a sí mismo, no se sobredimensiona, conoce a su adversario y gana las mil batallas.

Si las elecciones fuesen mañana, ¿qué porcentaje de la votación alcanzaría el MAS?


Yo creo que el referéndum (del 21-F) es el más cercano. Esa consulta fue plebiscitaria, llegó a un 49%. Para mí, ese es el voto duro, el que pese a la campaña, al tema de Zapata, salió a decir Evo, estoy a tu lado. La elección judicial es diferente, esta tiene otras connotaciones, con otros rostros, otros sujetos, otras personas que nadie las conoce. Por eso esa elección siempre tendrá un elevado porcentaje de abstención, y de votos nulos y blancos, independientemente de la conflictividad.

Habla del 49% si la elección fuera mañana, por tanto, un porcentaje que no es suficiente para alcanzar los dos tercios.

Yo veo que el voto duro masista es ese 49% que dijo Sí, pese a todo, y pese a que me pides aceleradamente el apoyo. He evaluado que fue un error convocar al 21-F y lo dije públicamente: no correspondía. Ganamos en las urnas el 2014 y al año siguiente le pedimos otros cinco años, debimos hacerlo cuando faltara un año para que acabe la gestión, fue un error de sentido común. Pese a eso, hubo un 49% de apoyo. La disputa de aquí en adelante será llegar a los dos tercios, es decir, ganar un 12%,13% o 14% más. Ese es el lugar de pelea para el que, en 2019, haremos campaña.

Nosotros no asumiremos la provocación electoralista de la derecha, el 2018 consolidaremos el modelo exitoso de economía, que reduce pobreza y mejora la vida de las personas, esa será nuestra labor. Y lo saben ellos, he leído reflexiones de la gente más o menos pensante que tienen, y se dan cuenta de que esta es la realidad: que el voto duro del MAS no es el de las judiciales, sino el del referéndum de 2016.

La apuesta entonces es subir lo más que se pueda.

Ellos apostarán a desgastarnos lo más que se pueda para que ese 49% no llegue a un 62% o 63%. Saben que perderán las elecciones, lo que quieren disputarnos es el control de la Asamblea, esa es su verdadera batalla. He leído los libros de los pseudo pensantes que tienen, son deprimentes…

¿Puede mencionar algunos de esos textos?

Uno que ha sacado Mariaca y sus amigos y otro de economía con Diego Ayo, que dice que hay que seguir lo que hace el Gobierno, pero mejorarlo. Roger Cortez, que forma parte de este grupo de asesoramiento de exfuncionarios de Usaid, señala que si no se le puede ganar a Evo, hay que quitarle el control de la Asamblea. Tiene una lectura interna un poco más lúcida.

¿Y entonces?

La batalla en las elecciones de 2019 será por ganar los dos tercios en la Asamblea. La derecha apostará a quitarnos los dos tercios, y nosotros a mantenerlos. En otras palabras, que el voto duro del 49% llegue a un 60% o 65% y ellos a que nuestro voto duro quede en un 52 o 53%, que fue el escenario de 2006, cuando no tuvimos el control del Senado y sí nos generaron problemas de desgaste político. Creo que ese es su escenario optimista, y el nuestro es pasar el 60%.

Queda poco tiempo, ¿dice que el 2018 no será prelectoral?

Nosotros nos ocuparemos de la gestión. Buscaremos que la economía crezca más del 4,5%  para que la gente tenga un segundo aguinaldo, para que haya más trabajo para nuestros jóvenes, ese es el objetivo.

¿Y que eso favorezca a la candidatura?



No, esa es nuestra obligación con la gente. El 2019 ya plantearemos nuevas propuestas.

¿Cuán posible es que la gente pueda tener doble aguinaldo el próximo año?

Haremos todo lo posible, tengo una mirada optimista de que podemos lograrlo... Lo sabremos a mediados de año. Aún no le puedo garantizar nada.

El vicepresidente dice que un referéndum tiene menos validez que un tratado internacional en la Constitución, ¿es así?

Lo que pasa es que la Constitución Política del Estado lo define así, y no es de mi agrado. Hay varias cosas en la Carta Magna que no lo son. Por ejemplo, que no haya castigos más severos contra los violadores. Yo tengo la posición y la mantengo de establecer la cadena perpetua para los violadores y asesinos de niños. Eso no está en la Constitución. Planteé mi punto de vista y para ser escuchado hay que cambiar la Constitución. Igualmente, no diferencia si hubo o no referéndum, debería haberlo incorporado. De acuerdo, la Constitución no tiene todos los detalles que uno quisiera, pero en el fondo dice que si un artículo entra en contradicción con un tratado internacional firmado por el Estado, aplicarás el tratado. El artículo pasó por referéndum, es cierto, pero la Constitución no discrimina. No debiera ser así, es lo que usted dice; pero yo digo, es lo que dice la Constitución.

Pero el artículo 7 de la CPE manda: “La soberanía reside en el pueblo boliviano, se ejerce de forma directa y delegada. De ella emanan, por delegación, las funciones y atribuciones de los órganos del poder público; es inalienable e imprescriptible”. ¿Dónde queda el voto?

Le pregunto: ¿quién aprobó la Constitución? Lo hizo un referéndum, con el 64%. Ese referéndum que autoriza la CPE dijo que se aplique el tratado internacional por encima del articulado. Podemos entrar en una discusión de abogados infinita. 

El artículo 11 señala: “El Estado adopta para su Gobierno la forma democrática participativa, representativa y comunitaria (...). La democracia se ejerce de las siguientes formas, que serán desarrolladas por la ley: 1. Directa y participativa, por medio del referendo…”. El 21-F hubo un referéndum y la democracia se ejerció a través de esta consulta, ¿no?

Y el 21-F se lo aplicó a través de la Asamblea. No modificó el artículo 168, y está en la Constitución Política del Estado.

La pregunta del referéndum aplicaba no solo a mantener el artículo, específicamente preguntaba sobre la repostulación del presidente, la suya y además fijaba de 2020 a 2025 como periodo, ¿el no respetar eso no es contradictorio con eso de gobernar obedeciendo al pueblo?

Un referéndum con el 64% aprobó la CPE y estableció estas reglas del juego. Cuando tengas problemas de interpretación o de contradicción entre tu articulado y los tratados, preferentemente aplica el tratado.

¿Y la voluntad del pueblo en dónde queda?

Nuevamente, el referéndum de 2009, con un 64%, le dijo: cuando tengas problemas de interpretación, obra de esta manera. ¿Quién lo dijo? El pueblo boliviano. ¿Dónde? Aprobando la nueva Constitución Política del Estado. Seguro que usted encontrará ahora y en los siguientes años otro tipo de contradicciones, toda la Constitución tiene eso, no fue escrita ni por Moisés ni por Dios en el monte Sinaí, sino por seres humanos, y tiene contradicciones.

Usted dijo que no irá con el presidente. Quisiera saber si ya se lo comentó, él ha estado muy callado sobre esta cuestión.
Sí. ¿Qué le dijo?

Él se ha quedado en silencio.

¿Cómo analiza el gabinete, el del siguiente año deberá tener más proyección política?

Todo miembro del gabinete es político, podrá tener capacidad técnica en su área, pero también es político porque todo lo que hacemos es político. ¿Qué es la política? La lucha por la gestión de la vida en común de las personas, de un Estado, de una nación. Lo que se requiere el 2018 son ministros que ajusten su capacidad de gestión. Tuvimos problemas porque a medio año el presidente les reclamó la falta de ejecución, la más baja en los últimos ocho años.

“Me arrepiento de haber confiado”, les dijo el presidente.

Ellos han ajustado los tornillos y llegaremos a fin de año con un repunte notable en la ejecución presupuestaria. Se requirió un presidente que agarre las riendas para que la ejecución alcance el nivel intenso de los tres últimos meses. Lo segundo es capacidad de información de lo que hacen los ministerios. Hemos hecho mucho, más de lo que se informa, y en el Estado una parte es la materia que usted transforma: inversión, ejecución, obras; y la otra parte obligatoria como gobernante es la idea, la información, el conocimiento, la difusión. Hay ministerios que tienen debilidad en informar lo que hacen.

¿Es verdad que se vienen retornos en el gabinete?

Es una decisión del presidente, no oí nada de eso. Le soy honesto, no lo conversamos aún.
Si es que en 2019 Evo Morales perdiera las elecciones, ¿usted vislumbra que se vendría una persecución judicial a los líderes, a usted, al presidente? ¿Qué pasaría después?

En la vida personal, yo pienso lo siguiente: te va bien y está la victoria, en un lado. El otro límite es la muerte y en medio hay miles de opciones. Pienso en la victoria y yo trabajo, no la disfruto, porque la tienes y ya debes pensar en la batalla para la siguiente victoria. Y piensas en la muerte como el otro límite. El máximo y el mínimo. Y entre ambos hay infinidad de opciones. Intento pensar en todas y cada una de ellas, y me preparo para todas. De tal manera que ya, a mi edad, muy pocas cosas me sorprenden, porque más o menos he previsto posibles caminos. Me preparo para la vida y para la muerte, y por lo general sucede algo intermedio. Más acá o más allá, no me sorprende nada.

¿No le sorprendería una persecución entonces?

Estoy preparado para todo. Siempre lo he pensado, desde 1997 cuando salí de la cárcel en el mes de julio, pienso todo. Las posibles opciones, y me preparo espiritualmente, intelectualmente y materialmente para enfrentar la batalla política. Lo hice ese año, el 2005, 2009, 2014, siempre estuve preparado para la victoria y para la derrota, incluido lo peor, que es la muerte, y espero todo con un plan, para enfrentar políticamente la victoria, la derrota. No tengo plan para la muerte, porque no necesitas plan político, simplemente te mueres y punto. Todo lo demás tiene plan de contingencia.

Tiene un plan para todo.

Con Evo somos hombres de guerra. No hemos venido a caminar encima de flores, hemos venido a la guerra. Y cuando no hay  guerra, nos intranquilizamos; cuando no hay lucha, estamos un poco incómodos. Siempre bromeo con los compañeros de la ‘Vice’...

El conflicto…

La lucha es mi descanso, yo descanso peleando, no me agoto luchando. Soy un ser distinto, no me agoto, me rejuvenezco y me fortalezco en la lucha. Cuando las cosas se ponen más o menos estables y demasiado administrativas, ahí sí que me asfixio. Hay que ir a buscar otra lucha, aquí o en otra parte. Tal vez como el Che, ¿no?

Si los dos son así, ¿por eso es que el Gobierno vive en la lógica del conflicto?
Es que todo es conflicto.

No debería serlo.

Aún la tranquilidad es un producto del conflicto, nunca olvide eso, nunca.