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Quenamari se resiste a morir y las aves vuelven a la laguna con la lluvia

hace 5 mese(s)

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La laguna de Quenamari o Albarrancho, en la zona sudeste de la ciudad, se resiste a morir. Después de permanecer seca desde mediados de 2016, las lluvias de las tres últimas semanas han permitido que ingrese agua al embalse.

El agua llega a la laguna de forma natural a pesar de que los comunarios cerraron varios de los ingresos con el afán de urbanizar el lugar. El embalse seco ahora tiene un nivel de 30 centímetros, incluso, el camino que los vecinos hicieron por medio de la laguna está cubierto de agua, al igual, que los cultivos de tierra y escombros.

Las lluvias le han devuelto la vida al embalse y se pueden ver a cientos de aves, en su mayoría patos que nada y se alimentan de las larvas de zancudos y renacuajos.

La laguna de Quenamari, también llamada Laguna Pampa y Albarrancho, es una de las tres que quedan en la ciudad de Cochabamba junto con Coña Coña y Alalay.

El biólogo José Balderrama indicó que los patos (Dendrocygna viduatta) más conocidos como sirirí cariblanco o pampa son los más abundantes. Añadió que a pesar de que la laguna se vuelve a llenar aún corre peligro y riesgo de desaparecer, debido a que los pobladores continuarán ganando terreno y rellenando sus orillas con escombros.

Estado

El volumen de agua de la laguna se redujo de 500.709 metros cúbicos (m3) a 15.373 m3, lo que significa una disminución del 96 por ciento, entre 2008 y 2016, según el estudio de consultoría que realizó la Dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía.

El espacio que ocupaba el humedal disminuyó de 88 a 28 hectáreas por avasallamientos, en los últimos ocho años.

En 2008, la altura del agua fue de 1,1 metros y en el primer trimestre de 2016 se redujo a sólo 35 centímetros.

Pero el estudio señala que en el curso de la investigación realizada en el último semestre de 2016 no se encontró agua en la laguna.

Los pobladores que rellenan el lugar han negado la existencia del cuerpo de agua como un elemento natural y explicaron que sólo se trata de un encharcamiento por efecto de las lluvias y rebalses. Además, aseguraron que el medio de la laguna tiene dueños con documentación.

Sin embargo, la dirección departamental del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) informó que no realiza ningún saneamiento de tierras en la laguna Quenamari.

El responsable regional del INRA, Darwin Salazar, manifestó que la institución no tiene tuición para sanear predios de dominio público, como una laguna.



Por otro lado, la declaratoria de área protegida para la laguna aún está pendiente.

Aves

Zokas y sirirís han llegado al lugar.

El sirirí es nativo de América, es un ave sedentaria se desplaza donde hay abundancia de alimentación y el hábitat producido por las lluvias. Andan en grupos grandes y vive en lagunas, lagos, y ríos. Busca lugares con pastos altos y orillas poco profundas. Es común verlos caminando o nadando.

Se dice que cuando se los oye cantar “sirirí, sirirí” anuncia la lluvia, ya que por la presión del aire vuelan más bajo.

Se alimenta de plantas, semillas, pequeños invertebrados, moluscos, insectos y crustáceos. Come filtrando su alimento del agua en las zonas menos profundas.

EL SIRIRÍ, LA ESPECIE MÁS PRESENTE

Las aves nativas permanecerán en la laguna de Quenamari, ubicada cerca de la Zona Franca de Cochabamba, toda la temporada de lluvia, que coincide con su periodo de apareamiento y anidación.

El sirirí pone entre 6 y 12 huevos. La incubación es realizada por ambos padres y tarda unos 30 días.

Los polluelos nacen cubiertos de plumones y son de una tonalidad oliva oscura con manchas amarillas. Los padres permanecen juntos participando en el cuidado de las crías durante dos meses.

El ave se encuentra casi en todos los países de Suramérica.

La laguna de Quenamari es una de las más diversas de Cochabamba, según el proyecto de lagunas del valle que se realizó en 2000 la Universidad Mayor de San Simón.

 

mg


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