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F Farandula

Mira el cambio del actor español Carlos Gascón que ahora es Karla Sofía

hace 11 dia(s)

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¡Y el hombre se transformó en mujer! Al cabo de año y medio de tratamiento hormonal y una operación de cuerdas vocales (ambos financiados por el gobierno español), Carlos Gascón cedió su cuerpo a Karla Sofía, y como tal se presentó hace unos días en México, donde ya está a la venta su segundo libro, la novela Karsia, una historia extraordinaria. “Es una metáfora de mi existencia”, comenta la ahora actriz española, cuya primera etapa de su carrera en nuestro país comenzó a escribirla en la más reciente versión de la telenovela Corazón salvaje (2009), y se popularizó gracias a su participación en la película Nosotros los Nobles (2013). Su proceso de feminización es irreversible.

En marzo, si su condición física lo permite, decidirá si se somete a la intervención de cambio de sexo. Lo que debe apresurar por ahora es la actualización de documentos oficiales, “porque a veces llego a lugares donde tengo que decir: ‘Me llamo Carlos Gascón, y eso ya no corresponde a lo que soy. Eso me joroba un poco. Mi cuerpo es un recipiente donde estoy y quiero disfrutarlo ahora de otra manera”, confiesa Karla en una charla en la que, sin tapujos, nos reseña su ingreso al intrincado universo femenino.

“MI SUEGRA ESTÁ TERRIBLEMENTE ESPANTADA”

¿Cómo reaccionó tu familia con este cambio?

 

Obviamente, en el primer instante todo el mundo se shockeó, se sacó de onda. De hecho, la pobre de mi madre no sabe a veces cómo hablarme. Al final, mis padres confirmaron que todo lo que les había dicho fue siempre verdad y lo tomaron bien. Cuando le dije a mi madre: “Voy a empezar a tomar esto para hacerme mujer”, me dijo:

“Te creo. Todo lo que dices, lo haces”. Sólo se preocuparon por desconocer cómo iba a ser la relación con mi hija, con el entorno y cómo lo iban a tomar los demás. Mi padre tiene ya ochenta y pico de años y de pronto me llama Carlos, reacciona y me dice: “¡Perdóname, hija!”, pero horas después me da una palmadita y dice: “¡Macho!” (risas).

¿Quién de tu círculo de allegados se ha shockedo?

Mi suegra, quien no lo lleva nada bien, está terriblemente espantada y no acepta la situación. Si desaparezco, le voy a hacer un gran favor. Es la única a quien he visto más reticente.

Dijiste a tu madre: “Voy a empezar a tomar esto para ser mujer”, ¿a qué te referías?

El proceso de feminización en España es claro: se empieza con la hormonación que dura toda la vida; se contrarresta la testosterona con estrógenos. Llevo año y medio en eso, y a partir de marzo puedo optar por practicarme las operaciones que crea convenientes para feminizar más mi cuerpo. Si en dos años considero que debo tener un poco más de bubis, puedo operarme, y hasta hacer la reasignación de sexo si la necesito.

¿Contemplas someterte a la vaginoplastia?

Aún no sé, pero no me voy a sentir más mujer por tener o no vagina. Mi intención es culminar el proceso y entender perfectamente qué es lo que se siente. Es algo muy íntimo sobre lo que debo pensar y reflexionar, porque es un proceso que me puede tener seis meses en una cama sin poder moverme. Hasta que los doctores me informen en marzo, sabré lo que haré o no. A lo mejor lo hago hasta dentro de cinco años, o de pronto digo:

“Lo necesito urgentemente”. En una de esas ni siquiera puedo hacerlo porque ya tengo 46 años y no es recomendable. Sé lo que quiero ser, lo que soy y con eso estoy feliz.

“DESDE LOS CUATRO AÑOS SABÍA QUE ERA MUJER”

¿Qué tanto modifica tu esencia el cambio de sexo?

Mi esencia es la misma, soy la misma persona. Lo que cambia es únicamente la reasignación de género, para ser lo que he sido siempre. Desde los cuatro años yo sabía que era mujer, y lo que hago ahora es ser lo que físicamente he sido siempre; lo que he sido por dentro, ahora serlo por fuera también.

Si sabías desde pequeño que eras mujer, ¿qué te impidió hacer el cambio antes?

Varios factores. Primero, antes no había posibilidad de contar con asesoría médica para ayudarte en el proceso de cambio; de lo contrario, lo hubiera hecho a los 15 o 20 años. Esta ayuda, concretada en la Unidad de Identidad de Género, tiene como 10 años, no más. Segundo, aunque tuviera la necesidad de hacerlo, habría sido un procedimiento difícil y costoso para mí, porque tendría que hacerlo en Tailandia y hormonarme por mí misma sin saber qué hacía.

¿Qué ha sido lo más complicado hasta el momento?

Ver cómo se desmoronaba la vida que me había costado tantísimo construir y se perdía todo lo que yo era.

Perder a Carlos Gascón y todo lo que conllevaba, todo el amor que tenía a mi alrededor, ver cómo se iba desvaneciendo y cómo algunas personas que yo más quería se apartaban de mí. No sabía adónde iba.

¿En qué consistió la operación de cuerdas vocales?

Las cortan y unen para que cicatricen; luego se da el proceso de adaptación y de encontrar otra vez tu voz. Decidí que esto fuera lo primero en operarme porque no quería empezar con el rollo de cambiarla y afinarla. Dije: “Que surja lo que surja, pero yo hablo como quiero”.

“ME ESTÁN CRECIENDO LOS PECHITOS BIEN RÁPIDO”

¿Te shockea verte al espejo como una mujer?

¡Me ha parecido fantástico! Hoy mi cuerpo está más acorde con lo que siento. Hay quienes sufren este proceso y no pueden ver su cuerpo, su rostro y mucho menos sus genitales. Yo no he tenido rechazo alguno hacia mi cuerpo, porque soy una persona agraciada por la naturaleza, con un físico envidiable. De hecho, al principio te hace gracia que dices: “¡Ahí va! Me están creciendo los pechitos bien rápido”.

¿Qué otros cambios inmediatos notaste?

La grasa empieza a distribuirse de otra manera en tu cuerpo, el cabello se te cae menos, la piel se hace más tersa, el vello del cuerpo se hace más finito… Tampoco son cambios drásticos ni espectaculares. Yo me miro en el espejo y me veo normal, con interés de mejorar mis cositas.

¿Te gusta verte al espejo desnuda?

No es que lo haga y diga: “¡Wow! ¡Me voy a comer entera!”, ni que me excite conmigo misma. Sólo digo: “Debería tener más caderitas”, “tengo los hombros muy anchos”. Pero es difícil reformar mi esqueleto a esta nueva identidad. Hay muchas cosas que me gustaría mejorar y digo: “¡Ay, qué pena no haber empezado antes con el tratamiento!”. Ahora estaría fenomenal, sería de otra manera.

Vemos que el vello de la barba prácticamente ya desapareció…

Sí. Me sale un pelito rubio o blanco de vez en cuando, por cierto muy difíciles de quitar. En el cuerpo ya no tengo ninguno. Al médico le dije varias veces: “Veo que el proceso es muy lento”. Me explicó: “Puedo someterte mañana mismo a uno y te verás como mujer pasado mañana, pero a costa de que te quedes sin un riñón o sin hígado o que padezcas os- teoporosis. Hay que tener cuidado cómo se hacen las cosas”. Las pautas del endócrino que me atiende son lentas pero seguras para no hacerme daño. En ese as- pecto estoy muy tranquila.

“ME CABREA NO ESTAR CON MI HIJA”

Sabemos que no te divorciaste de Marisa, la madre de tu hija, ¿cómo es ahora tu relación con ella?

De unas personas que llevan toda la vida juntas y saben que son almas gemelas. Nos conocemos desde los 18 años y ya son veintitantos de relación en la que hemos sorteado muchas cosas difíciles, quizá de mi parte más que de la de ella.

¿Por qué?



Yo tomé una serie de decisiones que afectaron a mi familia; estuve con otras personas mientras estaba la relación con mi mujer, y le hice daño en muchos aspectos. Eso le ha dolido mucho, aparte de desgastar nuestra relación.

Claro, tenemos una hija a quien queremos mucho, nos divertimos muchísimo juntas y nos la pasamos fenomenal.

Somos una familia muy extraña, y más ahora que estamos en ver si esa familia nos interesa o no. A mi sí, pero a ella no sé hasta qué punto le va a acabar de convencer.

Tu hija, Victoria Elena, tiene ya ocho años, ¿ha sido complicado para ella admitir tu cambio de sexo?

No. Los niños son quienes menos problemas tienen con esas cosas. Ellos están contigo sólo por amor, no juzgan ni prejuzgan. Mi hija recuerda cosas a partir de los seis años: dónde fuimos, qué hicimos… De lo anterior ya no, entonces ya no me recuerda como hombre. Le pregunto: “¿Cómo te gustaba más,cuando era hombre o ahora como mujer”, y me responde: “Ahora, porque antes me pinchabas con la barba”. Cuando le enseño una foto de Carlos se ríe y dice: “¡Qué risa! ¿Ese eres tú?”.

¿Tendrás más hijos?

Nunca he sido una persona de tener hijos o una prole que me siguiera toda la vida. De hecho, tuve a Victoria porque mi mujer estaba obsesionada con que tuviéramos una hija, y se le agradezco porque nos salió preciosa.

Pero los hijos te causan un dolor extremo; estar ahorita mismo sin ella y no poder abrazarla como lo hago todas las mañanas cuando está conmigo, me cabrea. Ella es el ser más maravilloso del mundo, y eso justo me hace arrepentirme de no haber tenido más. Me salió tan bonita, que si hubiera tenido otros con mi mujer, seguro habrían salido igual de preciosos. Ahora me quedará esa duda.

“KARLA ES MENOS VANIDOSA QUE CARLOS”

¿Qué tan vanidosa es Karla?

Menos que Carlos. Ahora mismo me siento bien como soy, me siento guapa… No tengo tanta necesidad de sentirme de otra manera. Antes buscaba cómo sentirme más guapo, cómo acercarme más a lo femenino. Ahora estoy más tranquila porque soy más yo.

Tu comportamiento, ¿lo sacas naturalmente o tomaste cursos?

Las primeras veces que me puse un vestidito o una faldita, mi esposa me dijo algo importante: “Ser mujer no significa ser pen… Así que deja de hacer movimientos absurdos”, y dije: “¡Tiene razón! Una mujer es una persona normal, no tengo que moverme de una manera ni de otra”. Entonces decidí no fingir nada. Tampoco voy a crear un personaje. Cuanto menos finja, mejor. Lo que surja, que surja, y a quien no le guste, que se aguante.

¿Ya te habituaste a usar tacones?

Sí. Creí que me iba a resultar más difícil; el problema es que te duelen las rodillas que te cag… Me gusta cómo estilizan el cuerpo; nada más por eso, porque es incomodísimo andar con tacones.

¿Y qué sientes cuando te voltean a ver los hombres?

¡A veces me cag… en su p… m…! (Risas.)

¿Te incomoda que te volteen a ver?

No que me vean como una mujer: me incomoda que sean unos guarros, unos pervertidos o que te acosen.

“LO QUE HAGA, LO VOY A HACER CON EL CORAZÓN”

¿Ya te lanzan piropos?

¡Claro! ¿Pero quiénes son ellos para hostigarte de esa manera? Me parece que eso debería irse diluyendo porque va pegado a una serie de cuestiones de sexualidad que no me parecen. Nadie tiene por qué acosarte ni decirte: “¡Qué buena estás!” ni nada… Si alguien se quiere acercar a ti lo tiene que hacer con respeto, no de una forma agresiva.

En tu Instagram publicaste: “Escribí un libro, planté un árbol, tengo una hija, pinté cuadros, triunfé en mi trabajo; meé y cagué… Sólo me quedaban dos cosas por hacer. Ya una”. ¿A qué te refieres?

Una fue este cambio. La otra me la guardo para mí; puede ser una sorpresa igual a ésta. Es un reto enorme y es lo único que me falta hacer en la vida; voy a ir por ello y lo voy a conseguir.

¿Qué pasará con tu carrera artística? ¿La retomarás como mujer?

La actuación es la actuación. Si me ofrecen un papel de lo que sea y me convence, lo pensaré. Obviamente nadie me va a contratar para que la haga de Rambo, aunque sí podría (risas). A mí simplemente me gustaría volver a trabajar porque es la profesión que amo y se me da bien.

Siendo México un país machista por excelencia, ¿te crea conflicto seguir aquí tu carrera?

No, no tengo problema con eso. Siempre me he defendido muy bien de cualquier ataque o de una situación en la que quieran sobrepasarse conmigo.

“SIGO SIENDO ADICTO AL SEXO SIN PRACTICARLO”

Siendo Carlos Gascón nos confesaste ser adicto al sexo….

¡Y lo sigo siendo! El problema es que lo sigo siendo sin practicarlo (risas).

¿Cómo le haces para saciar esa adicción?

El problema es el mismo que tienen todos los seres humanos. Yo creí que no iba a pasar por esta situación de no poder hacer el amor todos los días, ¡y ahora resulta que lo tengo que pasar así! Espero que sea temporal la cosa.

¿En qué porcentaje está la Karla que quieres ser?

Ahorita me siento una mujer totalmente, no tengo ningún reparo de nada. Utilizo la ropa que corresponde, ya entro a los baños de mujeres y nadie me mira mal, nadie dice: “¿Qué hace este personaje aquí?”. Simplemente me ven y dicen: “¡Otra!” (risas). En general, la gente no me trata de otra manera que no sea como una mujer.

¿Te sigues enamorando de las mujeres?

¡Por supuesto! Ahora que las comprendo mejor, ¡más que nunca! (risas).//