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Adrián Oliva: "Bolivia no ha olvidado el 21F y eso afectará a Evo Morales"

hace 14 dia(s)

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El gobernador, Adrián Oliva, cumple tres años de gestión en un momento de moderado optimismo, luego de haber superado lo peor de la crisis, con el barril de petróleo subiendo y a un año de elecciones nacionales, lo que siempre facilita las soluciones.

El Gobernador de Tarija repasó los principales retos en el escenario actual, como el conflicto del 45 por ciento, la disolución de la bancada de Unidad Departamental Autonomista (UDA), los acuerdos con los alcaldes o el esquema opositor rumbo a las elecciones. Oliva, siempre alerta en la lectura política, no descarta un adelanto electoral para el que dice “hay que estar preparados”.

Se cumplen tres años desde que fue posesionado como Gobernador. ¿Qué es lo que le ha sorprendido del ejercicio?

Han sido tres años muy intensos, llegamos en un momento muy difícil, muy complejo, después de una época de bonanza y un departamento con mucha frustración, por las oportunidades perdidas y los proyectos inconclusos.

No solo ha sido que ha pasado la bonanza sino que han sido dos años muy difíciles por la caída de los ingresos que es significativa y profundiza la crisis.

Lo que yo destacó es que Tarija ha tenido la madurez de entender el contexto y el momento que enfrentaba el departamento. En otras circunstancias se hubieran producido situaciones de convulsión social, alta conflictividad, situaciones muy difíciles, creo que no se ha dado porque había una sociedad consciente y no se ha dado.

Han pasado los años y podemos decir que estamos dejando atrás esos momentos y podemos empezar a cosechar los frutos de trabajo muy intenso para ordenar la casa, reducir los gastos y garantizar la sostenibilidad financiera de la Gobernación, la ejecución de obras y pensar otro modelo de desarrollo. Estamos en un momento de recuperación.

El barril repunta, ya está sobre los 70 dólares, la Gobernación decidió endeudarse. ¿No se podrían haber hecho las cosas de otra manera?

Podíamos haber recortado el camino si hubiéramos tenido el apoyo del Gobierno, hemos tenido que hacer el camino largo. Nosotros hemos planteado soluciones desde el principio pero no se han dado hasta que el conjunto del país no ha experimentado problemas similares a los de Tarija. Yo diría que si en su momento no se hubiera negado y nos hubiera acompañado podríamos haber avanzado a otro ritmo.

Las soluciones que hemos dado han sido las adecuadas. La realidad hoy lo evidencia, estamos pagando las obligaciones, estamos concluyendo proyectos, ordenando el presupuesto en función de prioridades, si bien hay momento de recuperación, hay que cambiar el modelo. Ya no pasa porque dependamos del gas del que no controlamos precios, ni volúmenes de exportación ni producción ni contratos.

A días de cumplir el décimo aniversario del referéndum de autonomía ¿Cómo ve el modelo?

La autonomía es una demanda que se ha construido con una resistencia muy grande del poder central, se termina conquistando porque la realidad de la demanda supera los prejuicios que se dieron sobre lo que implicaba. Pero es un modelo que está afectado por un elemento central, hemos construido el marco pero no hemos resuelto la fuente de financiamiento. Esto debería haberse logrado con un Pacto Fiscal, desde que somos autónomos hemos asumido responsabilidades pero no recursos, los recursos provienen de rentas, que fluctúan, no se pueden previsionar porque dependen de factores externos y no crecen de manera progresiva como sucede con otras como la coparticipación que se sostiene y crece regularmente.

A diez años de Autonomía que ya contemplaba la figura de la Autonomía Regional, se sigue discutiendo sobre la figura e incluso se habla de riesgos para la integridad departamental (…)

La unidad y la integridad del departamento no están en riesgo. Debemos ver el departamento de una forma distinta. El Chaco ha basado su proyecto de desarrollo en la renta del gas, su desafío es pensarse más allá del gas. Los recursos de las regalías se van a agotar, van a llegar muy mermados. ¿Está preparado para afrontar su desarrollo a partir de una economía que no dependa de esos recursos? Hoy no está, igual que el resto del departamento que tampoco está, tenemos que pensarlo desde la base de la complementariedad, desde la base de la generación de valor y riqueza. No del gas, que solo divide y confronta, eso no es sostenible.

Hace cinco años o siete años, se asumía que el horizonte de los hidrocarburos era de 40 años, pero en esos cinco o siete años nos hemos golpeado con una realidad muy dura. La nacionalización no fue suficiente para armonizar el desarrollo porque cuando cae el petróleo caen los ingresos. Las promesas del gas y las promesas de la industrialización no se materializan. Seguimos siendo tan dependientes de los factores externos como hemos sido siempre, la diferencia es que hemos vivido una coyuntura favorable que disimulaba todos los problemas que tenía el Chaco y el departamento.

Yo miro con optimismo lo que se pueda construir sobre la base de complementariedad. No solo con el Chaco, tenemos oportunidades extraordinarias. El Valle, cerca de 15.000 hectáreas bajo riego para la producción agrícola de alto valor, solo esa producción puede superar al mejor año de la producción del gas: 800 millones de dólares.

En el Chaco la industria petroquímica, puede generar ingresos superiores que van a responder a la lógica de la generación de valor, no del reparto de la renta. En Bermejo la agroindustria.

Sin embargo, el tema del 45 por ciento está por convulsionar el departamento

Estamos discutiendo dos ámbitos. En el pasado cada vez que se anunciaba el descubrimiento, la firma de un contrato, etc. entusiasmaba. Ahora no. No creo que Tarija piense su futuro en base a eso. Creo que genera más entusiasmo la exportación de vino, la industria del cítrico, la petroquímica, la venta de uva a nivel nacional (…). No se puede eludir, es nuestra fuente de ingreso, pero nuestro punto de llegada no debe estar pensado en la renta petrolera. Puede haber autoridades, líderes, que sigan mirando el viejo modelo como la única alternativa. No es suficiente, hay regiones donde se han invertido millones y no hay agua potable, problemas con la salud, sin energía eléctrica, y no se han logrado desarrollar otros sectores.

La pelota ya está en la Asamblea Departamental ¿Qué solución le ve?

Es un tema en la agenda pública que se ha generado a raíz de la contradicción que existe en el partido del presidente Evo Morales, hay líderes que plantean la redistribución y por otro actúan en una línea contraria. Hay un problema de carácter político. Antes de abrir un debate se tienen que ordenar las posiciones de las diferentes fuerzas políticas y tener claridad de lo que se está planteando. Daría la impresión que son consignas antes de planteamientos concretos. En el caso nuestro, ahondar las diferencias y tratar de profundizar eso no contribuiría, la idea es que no nos confrontemos. Hay que ir con calma, hay que ver que plantea la Asamblea y en todos los casos avanzar en el diálogo.

Volviendo a su gestión ¿Cómo le afecta la disolución de la bancada de UDA?

Nunca el Ejecutivo ha tenido mayoría en la Asamblea, apenas alguna gestión de Lino Condori, desde que se implementó la autonomía. Eso ha hecho que las autoridades del Ejecutivo se acostumbren a vivir en ese contexto. Para mi es normal tener que generar una relación con una fuerza política que no responde y es línea contraria. A veces es más difícil, a veces menos.

Es un tema que es parte del propio diseño de la autonomía tarijeña. Este es el único departamento que tiene autoridades electas que no tienen la representación proporcional en la Asamblea al apoyo que recibe, el sistema de representación de escaños es así, sin embargo hay que administrar el contexto que se tiene. Una cosa es lo que se busca y otra lo que realmente pasa. Es un diseño que es el que nos hemos dado, que a veces no ha sido el mejor, que muchas veces ha sido conflictivo y que te obliga a tener mucha paciencia, a generar equilibrios y diálogo.

Sobre la unidad de UDA ¿Cómo están gestionando? ¿Han hecho autocrítica?

Cuando nosotros llegamos posiblemente había en alguna fuerza política otra expectativa, yo lo entiendo. Nosotros hemos enfrentado un contexto muy difícil, lo estamos superando, pero además, hemos construido una gestión con personalidad propia, hemos trabajado en función a la visión de lo que queremos hacer como departamento que no piensa en el pasado sino que está mirando en el futuro.



Hemos sido responsables, a mí se me ha acusado de darle continuidad a muchas obras cuando esto debía haber sido motivo de confrontación política y yo no creo que el desarrollo del departamento deba estar en el centro de la confrontación, más bien al contrario. En el pasado, cuando se produjo un cambio de gobierno en el departamento se echó por tierra todo lo que se venía haciendo, y eso ha generado una serie de problemas que hasta el día de hoy no lo logramos superar.

Cuando llegué tenía dos opciones, seguir ese camino echar todo por tierra todo lo avanzado o mirar al futuro y avanzar, yo he apostado por avanzar y resolver los problemas, no por hacer política. Eso ha generado alguna vez contradicciones. Son naturales. Hay quien mira al pasado y yo miro el futuro. En el tiempo yo creo que el pueblo va a juzgar, si lo hicimos bien o lo hicimos mal, pero hoy con mucha satisfacción digo que he solucionado proyectos heredados de las dos últimas gestiones, proyectos de 2006, 2007; hacer cosas que ya debíamos haber dado por superadas. Eso ha generado algunas tensiones, llegamos al Gobierno departamental como una alianza, teníamos orígenes distintos, distintas formas de pensar, y yo respeto la situación que pueda tener alguna fuerza política o algunas, finalmente el pueblo va a ser quien juzgue.

Los alcaldes han sido los más combativos y finalmente parece se ha logrado una solución de paz ¿Será duradera?

La lógica del reparto es la compañera del conflicto, aquí se ha discutido el mecanismo de transferencia en un momento inadecuado, de crisis. ¿Vamos a repartir pobreza? no había recursos para distribuir y era un momento de tantas obligaciones que no era responsable avanzar sin cerrar la brecha generada, no solo por la caída de ingresos sino por los compromisos irresponsables.

Ahora estamos en otro contexto, estamos en un momento de reactivación. Lo peor sería que siguiéramos en confrontación, lo que hemos buscado es sistemas de transferencias que sea transición para cerrar los compromisos y aplicar un sistema de transferencias que sea ordenado. Necesita de la voluntad de unos y otros.

Yo siento que los golpes que nos hemos dado también nos han enseñado. El acuerdo no lo vería posible dos años atrás, ha sido producto también del aprendizaje.

En mi gestión, los resultados más importantes se han logrado a partir de la coordinación. Por ejemplo, con los subgobernadores, que tenían obligaciones mucho más grandes hemos logrado mecanismos para salir a flote.

Con aquellas autoridades que hemos tenido menos sintonía todavía tenemos dificultades. Con los gobiernos municipales que hemos logrado acuerdos, ha salido. El camino es la coordinación, tenemos que seguir nosotros y tienen que seguir los gobiernos municipales. Hoy el contexto económico es mucho más favorable. No me sentía en paz si no resolvíamos lo de los gobiernos municipales y hoy estoy más tranquilo.

Hablando de coordinación, hay tres momentos con el Gobierno; el primero de los buenos propósitos hasta el referéndum del 21F; luego el de la nula colaboración que acabaría con la salida de Arce Catacora y abre un momento de ciertos acuerdos que concluye con la agenda de Morales en el mes de abril en el que apenas se ha visto con el Gobernador. ¿En qué momento están las relaciones ahora?

Necesitamos construir una relación de coordinación y superar cualquier diferencia. No creo saludable que tengamos que actuar al margen del diálogo, de la coordinación, ese ha sido el camino al interior del departamento y tiene que ser con el Gobierno. Aspiro a eso pero hacen falta dos partes. Hay temas que no nos tenemos que molestar, si tenemos planteamientos distintos nos tenemos que respetar.

Yo no me puedo callar, necesito expresar un sentimiento del pueblo y fijar una posición institucional y el resultado no puede ser el agravio, la confrontación o el distanciamiento. Hay temas que tenemos que debatir y el Gobierno tiene la obligación de debatir, no con la Gobernación, con el departamento. Por ejemplo Tariquía, necesitamos saber que va a pasar con la consulta previa, con los contratos firmados, con lo que va a pasar con las personas que viven en la reserva. Eso no debe ofender a nadie. Necesitamos saber que va a pasar con los hidrocarburos.

Cuando llegamos al Gobierno Departamental se aprobó una Ley que decía que por cada dólar íbamos a recibir cuatro dólares, ya vamos por el tercer año y nada. Hay muchas cosas que se dijeron al inicio de la gestión y no se han cumplido y eso nos ha obligado a tomar posiciones.

A un año de elecciones ¿Volvemos al momento de los buenos propósitos?

Yo espero que mejore los relacionamientos. Hay temas en los que hemos avanzado, en el financiamiento, hemos avanzado, el Gobierno está avanzando, estamos a puertas de aprobar un nuevo fideicomiso de 140 millones de bolivianos.

Hay otros temas que no hemos podido concretar. Los proyectos de riego, queremos hacerlo de manera conjunta.

Y otros tan importantes que tal vez no tengan el mismo eco. Hay algunos ministros con los que tenemos mejor relacionamiento, y otros menos. Esperamos que podamos cerrar varias cosas ahora que se entra en periodo electoral.

A un año de elecciones, el esquema de la oposición sigue siendo una incógnita (…)}

Yo estoy trabajando para que se pueda articular la oposición, para que se pueda construir una candidatura fuerte, estoy para sumar no para restar, estoy para multiplicar y no para dividir. No tengo una aspiración directa por lo que puedo hablar con otros líderes en la perspectiva de la construcción de un proyecto común que no implique imponer un determinado liderazgo. Vamos a trabajar. Yo diría que aquí pasa todo y no pasa nada, pero muy rápidamente pueden cambiar las cosas y se pueden acomodar. No todo lo que pasa en política se manifiesta en el momento en el que pasan las cosas, requiere mucho oficio y requiere construir un proyecto común.

Y qué opina de  Carlos Mesa ha hablado?

Lo respeto mucho al expresidente Mesa, tiene liderazgo propio, sería muy importante que él tome decisiones y empiece también a fijar posiciones más claras respecto a este proceso electoral que vamos a enfrentar.

Necesitamos empezar a ordenarnos, y hay que entender la renovación de una forma distinta, llevamos doce años de un solo Gobierno, de una forma de hacer las cosas. Hay que sumar y no restar y hay que combinar juventud y experiencia e integrar oriente y occidente y al sur, que tiene su propia forma. Yo creo que se pueden dar en la medida que haya desprendimiento y grandeza. Van a suceder muchas cosas y espero para bien.

¿La oposición ya da por hecho que Evo será candidato y alista batalla política?

Hay un asunto de principio, creo que el propio Gobierno debería reflexionar lo que está pasando no en la oposición, en el país. No solo la postura de la oposición, no creo que el país haya abandonado una posición y eso más bien va a tener una consecuencia política, pensar que la reacción de los cochabambinos es producto del éxito de una activista cruceña, tratar de descalificar lo que está pasando además partiendo de la discriminación entre bolivianos y descalificar todo acusándolo de político sin entender que detrás del planteamiento hay un sentimiento.

¿Contempla un adelanto electoral?

Hay que estar preparado para todo.///

 


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