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Opinión

¿Totalitarismo, autoritarismo o dictadura?
Por: Andrés Gómez Vela

LAS OPINIONES EXPRESADAS POR LOS COLABORADORES SON PROPIAS Y NO LA OPINIÓN DE KANDIRE
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Doce años después, existe una evidencia en el país: no hay democracia plena ni siquiera imperfecta. Entonces, ¿bajo qué régimen vivimos los bolivianos? ¿Dictadura, autoritarismo o totalitarismo? Esta pregunta causó polémica en el Colegio Abierto de Filosofía, que auspició un conversatorio sobre El periodismo en épocas totalitarias, el miércoles 14 del presente.

 

¿Dictadura? Este tipo de régimen nace, generalmente, de un golpe de Estado, pero también puede surgir de las urnas y derivar en dictadura.

 

En algunos casos, sus protagonistas suelen llamarlo revolución, así no hayan alcanzado el nivel de las revoluciones estadounidense, francesa o soviética (esta última en sus primeros años). Tiempo después, esa “revolución” engendra una oligarquía que patrimonializa el Estado para establecer un régimen represivo, doctrinario e intolerante.

 

El gobierno masista nació de las urnas, pero ya es un régimen represivo (últimas víctimas: los cocaleros de los Yungas), doctrinario e intolerante; y ha convertido el Estado en patrimonio de un grupo que usa los bienes públicos en beneficio suyo para reproducirse en el poder.

 

Finalmente, una diferencia esencial entre un presidente demócrata y un dictador. El primero acata la decisión del voto por ser fuente de su poder; el segundo acata sólo sus ambiciones.

 

¿Autoritarismo? En este sistema, gobierna un político y no la Constitución. Dicho de otro modo, no hay imperio de la ley ni división de poderes ni derechos y libertades.

 

El masismo violó la Constitución en 2014 y 2017 para forzar la candidatura de Morales. ¿Hay división de poderes? No. Prueba: el fallo del Tribunal Constitucional para beneficiar al jefe masista.

 



¿Hay derechos y libertades? A medias. Una evidencia: la arbitrariedad contra Eduardo Maldonado y Rebeca Delgado para impedir sus candidaturas en las elecciones de 2015. Otra prueba: la destitución de gobernadores de la oposición a sólo acusación formal de un fiscal. Una prueba más: el uso de dinero público en propaganda para controlar periodistas y medios de comunicación con el fin de violar la libertad de expresión y derecho a la información de los ciudadanos.

 

¿Totalitarismo? Hannah Arendt publicó en 1951 su libro Los orígenes del totalitarismo para caracterizar el nazismo y estalinismo, dos regímenes de terror que tomaron el control absoluto del Estado -el primero de derecha y el segundo de izquierda- y causaron millones de muertos; uno, en nombre de la supremacía racial y el otro, en nombre del proletariado.

 

Según la alemana, la distinción principal de esos dos regímenes era “la ambición de dominio mundial y total bajo el terror”, a la que agregó el objetivo del poder por el poder y un desprecio brutal contra la persona pensante y cuestionadora.

 

Ambos sistemas, además, coincidían en el culto a la personalidad (Hitler y Stalin) y la agitación permanente de las masas, ya sea portando banderas o mediante otro tipo de actividades destinadas a engrandecer la sombra del líder divinizado.

 

Los politólogos Carl Joachim Friedrich (alemán) y Zbigniew Brzezinski (polaco), en su obra Dictadura totalitaria y autocracia, describen cuatro rasgos: 1) una ideología oficial, monolítica; 2) un partido único, dirigido típicamente por una sola persona; 3) confianza en el terror organizado; y 4) monopolio estatal de los medios de comunicación, el armamento y la economía.

 

El jefe del masismo, objeto de culto de sus fanáticos, aspira a ser presidente vitalicio. Para lograrlo tiene un solo camino: cumplir los cuatro rasgos señalados y controlar hasta la vida privada de la gente.

 

Los hechos sucedidos hasta hoy alertan que Morales va en esa dirección porque: a) desconoció la soberanía popular e impuso su soberanía; b) desobedeció el mandato del voto del 21F; c) traicionó a sus representados al desacatar la orden de irse; d) fracturó el principio de equidad política al desconocer el principio de igualdad de oportunidades para ocupar un cargo público; e) violó la primera regla de la democracia: la mayoría manda; f) violó la Constitución y desconoció el pacto social.

 

Doce años después, ¿dictadura, autoritarismo o totalitarismo? El masismo no es aún un sistema totalitario, pero va en esa dirección. 



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