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Opinión

La dama de Pollera
Por: Mario Iván Paredes Mallea

LAS OPINIONES EXPRESADAS POR LOS COLABORADORES SON PROPIAS Y NO LA OPINIÓN DE KANDIRE
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Tan colonizados están nuestras ideas, palabras y comportamientos que, al leer el título del presente artículo, con seguridad que a la gran mayoría de los lectores, por no decir casi a todas y todos, les habrá llamado la atención.

 

Y les habrá llamado la atención en el sentido de encontrar una contradicción en el título: ¿una dama de pollera?, ¿acaso las mujeres de pollera pueden ser damas?

 

Y… pregunto yo: ¿una mujer de pollera no puede ser una dama?, ¿por qué no puede ser dama una mujer de pollera?

 

Dama es la persona de sexo femenino que ha ingresado a la edad de la juventud y lo es hasta su muerte.

 

El varón trata a una mujer de dama en razón al respeto que debe a ellas mismas.

 

Dama lo es en razón, simplemente, de ser humano femenino.

 

Dama es una condición humana, no es una condición de alcurnia, ni de apellido noble, ni de familia distinguida, ni de alguna posesión de dinero.

 

Esto lo decimos a propósito del video que refleja el racismo de una mujer “de vestido” contra una mujer “de pollera”.

 

Aclaremos que ni “de vestido” ni “de pollera”, son, de por sí, un indicador de cualidades positivas, es decir, de virtudes humanas.

 

Una dama posee virtudes independientemente de que sea “de vestido” o “de pollera”. Ambas pueden, como no, portar virtudes.

 



Sin embargo de ello, en el mencionado video se ve a una dama de pollera frente a una señora que, al parecer, no es una dama.

 

Si no, veamos de nuevo las imágenes, escuchemos las palabras que expresan ambas. Comparemos las actitudes y palabras de las dos.

 

Y vayamos, cada una y uno de nosotros, elaborando conclusiones.

 

¿Quién es dama y quién no lo es?

 

¿Es dama una mujer que denigra racistamente a otra mujer?

 

¿Es dama una mujer que no reconoce la cualidad de ser humano a otra mujer?

 

La dama de pollera nos dio una lección de comportamiento digno frente a unas actitudes racistas.

 

La dama de pollera se comportó a la altura de las circunstancias, como se dice.

 

La dama de pollera nos mostró cómo se puede vencer a la irracional violencia simbólica con otro tipo de sencillos argumentos simbólicos.

 

La dama de pollera nos mostró cómo en Bolivia algo se está cambiando y cómo algo se resiste a cambiar.

 

Pese a quien le pesare este proceso va a continuar y no parará hasta que cada cual, sin excepción alguna, tenga un lugar digno en la sociedad y en la historia.